La revolución del autoconsumo de energía solar, en manos de los ciudadanos

25 06 2015

El Confidencial, 20 06 2015

Ha sido ampliamente reconocido que la humanidad debe cambiar el sistema energético actual, basado en el consumo de combustibles fósiles, que produce contaminación y el calentamiento global lento pero inexorable. Algunos sectores influyentes presentan una clara reacción negativa que se expresa en corrientes negacionistas y contrarias a la transformación. Todos estos fenómenos son históricamente normales. Con el paso de las generaciones la ciencia y la realidad se imponen.

Sin embargo, hay cosas que no pueden esperar indefinidamente. El cambio de modelo energético no solo será decidido en recomendaciones de importantes comités. Las decisiones de los ciudadanos y la actitud política de los gobernantes van a tener un papel fundamental en su desarrollo. Los grandes cambios pueden comenzar por comunidades pequeñas y concienciadas que muestren que otra realidad es posible. ¿Les suena? Ahora en España estamos viviendo cambios sociales profundos que comenzaron por sectores marginales en un principio, que supieron catalizar necesidades sociales de gran alcance. Estos movimientos han dado lugar a una profunda modificación del poder municipal y autonómico, y sin duda una nueva política se perfila en España.

En el ámbito de la energía, no hay duda de que el sol es la fuente ideal de energía renovable para el futuro. La energía solar llega regularmente, está disponible en todas partes, y cubre con muchísimos creces la energía que podamos necesitar. Sin embargo, existe el problema no enteramente resuelto, de convertir de forma eficiente la luz solar en electricidad o en algún combustible que podamos almacenar. Para realizar esta conversión actualmente se emplean los paneles solares fotovoltaicos, predominantemente de silicio cristalino. Mucha gente está familiarizada con las instalaciones solares que se realizaron en gran número en el año 2008 principalmente, donde hubo un crecimiento exagerado de este sector causado por subvenciones excesivas y una planificación dudosa. Desde entonces, las renovables han estado sometidas a diferentes ataques en España, por parte del actual gobierno y por parte de grandes corporaciones que emplean otras tecnologías energéticas.

Sin embargo, la energía solar fotovoltaica constituye un sector energético floreciente a nivel mundial, y la finalidad de las subvenciones, que era aumentar la escala de esta economía para rebajar el precio, ha tenido su efecto a nivel global. El precio de los paneles solares se ha dividido por cinco en los últimos cinco años. Nos preguntaban cuando llegaría la “paridad”, es decir, el mismo precio de la electricidad solar que la energía suministrada en red, y esta puede no estar lejos.

Además, de forma inesperada, se está produciendo actualmente en muchos países avanzados un fenómeno con gran potencial transformador, que es la popularización de la generación autónoma de energía solar en los hogares. Se trata de que usted instala en su tejado unos paneles solares que proveen electricidad cuando luce el sol. Por otra parte usted sigue conectado a la distribución en red, de forma que cuando necesita energía y sus paneles no la producen la toma de la compañía eléctrica. Pero al revés, usted puede suministrar energía a sus vecinos en agosto si está de vacaciones y ellos necesitan electricidad para el aire acondicionado. Así que al final su sistema personal tiene un balance neto de producción y paga o cobra por ello. Si su factura mensual es de 100 euros, usted va a gastar 30.000 euros en los próximos 25 años, y puede pensar maneras alternativas de invertir este capital, como comprar su propia instalación si esta tiene un precio mucho menor, que además le proporciona un control sobre su energía. Es un sistema muy atractivo y en Estados Unidos, un total de 187.000 hogares instalaron paneles solares en 2014.

Con todo, sigue dependiendo de la conexión externa eléctrica. El nuevo factor que introduce una transformación disruptiva de la generación autónoma, es la batería del hogar de Tesla, introducida en el mercado hace algunas semanas, ya que añade la capacidad de almacenamiento. Con coste razonable permitirá almacenar la electricidad generada y gozar de un sistema energético completamente autónomo en su hogar o negocio.

Como vemos, parece ser que está comenzando una nueva revolución que por fin puede contribuir decisivamente a la implantación masiva de las energías renovables. Pero en lugar de tratarse una vez más de grandes instalaciones controladas por corporaciones energéticas colosales, en este caso la energía va a estar totalmente en manos de las personas individuales. Si usted no entiende la factura actual de la luz, yo tampoco. Pero con el sistema de generación individual tendremos un app en el móvil que nos permitirá controlar sencillamente la generación y el consumo que cada uno hace por si mismo. La generación se hará de forma distribuida con lo que bajarán los costes de distribución, y el exceso de consumo será identificado inmediatamente, lo que llevará a un ahorro global de recursos. Seremos cada uno nuestro propio gestor de la energía. Cuando estas decisiones individualmente se extiendan y se adopten por millones, tendremos un enorme sistema de almacenamiento que funcionará fluidamente mediante sistemas de información compartidos. Y el sistema será mayor y más versátil en cuanto los coches eléctricos formen parte del almacén colectivo.

Sin embargo, el actual gobierno de España está a punto de oponerse frontalmente a esta revolución tan esperanzadora que pueden realizar los ciudadanos. El gobierno prepara nueva legislación que se propone eliminar cualquier retorno de la energía vertida a la red, y gravar el uso de baterías para almacenamiento propio. Esta legislación hará casi imposible en la práctica la generación y la gestión autónoma de la energía por parte de las personas, que siguen condenadas a ser clientes y consumidores.

Naturalmente si el nuevo sistema de generación individual alcanza grandes proporciones es obvio que las compañías que actualmente monopolizan la distribución, las eléctricas, saldrán perjudicadas. Existe un argumento, según el cual es la misión de estas compañías mantener la garantía de un suministro a todos los ciudadanos, y por lo tanto hay que gravar a los que opten por salir del sistema. Es un argumento legítimo pero bastante discutible.

Sin embargo, parece que el gobierno de España adopta este argumento sin matizaciones. Hasta hace poco, ¿quién se hubiera extrañado? Todos sabemos que estas grandes decisiones se han gestionado en España por vías oscuras que incluyen personas cercanas a los grandes partidos estratégicamente situadas con cargos asesores, expectativas para quienes aporten beneficios ahora, las famosas puertas giratorias, etc.

Sin embargo, la “nueva política” que se ha instaurado en España a partir de las últimas elecciones, hace pensar que dichos modos pueden tener los días contados. Los ciudadanos han reclamado claramente transparencia y participación directa en las decisiones de gobierno. Por ejemplo muchas de las nuevas corporaciones municipales han expresado que es una prioridad la protección de los desfavorecidos. Es un mensaje socialmente esperanzador. De hecho, las movilizaciones contra los desahucios, a menudo una causa justa, han sido cruciales para aglutinar movimientos que luego han encontrado una expresión política muy exitosa.

Bien, ahora hablamos de ser desahuciados del planeta mismo, y no tenemos alternativa. Los nuevos movimientos ciudadanos tienen ahora la oportunidad de encontrar una causa justa mucho más compleja y articulada, donde la participación social conduzca a crear una nueva economía. Consideren la enorme capacidad de generación de pequeñas y medianas empresas que realicen y mantengan las instalaciones energéticas hogareñas. Consideren la posibilidad de crear nuevas industrias basadas en conocimiento para producir baterías de hogar adaptadas a nuestras necesidades. Todo ello es posible y es una oportunidad excelente para mejorar economías locales que el nuevo poder municipal no debe dejar escapar. A una escala mayor, los partidos y movimientos políticos, ya sean nuevos o consolidados, deben reflexionar y actuar. Pueden seguir apostando por los sistemas de decisión obsoletos y corruptos realizados al margen de la ciudadanía, y encadenarse a los sistemas energéticos del siglo XX, que sin duda van a convertir nuestro hogar colectivo en algo irreconocible y posiblemente inhabitable. O facilitar a los ciudadanos la realización de la energía distribuida dentro de la economía del conocimiento, permitirse soñar con un futuro nuevo obtenido con corresponsabilidad, trabajo, imaginación y atrevimiento.

Juan Bisquert

Director, Institut de Materials Avançats, Universitat Jaume I de Castelló.